Filosofía de Trabajo

Te invitamos a conocer como trabajamos!

Modelo Centrado en la Familia

Contamos con un Modelo Centrado en la Familia…

Modelo Centrado en la Familia

Un Modelo Centrado en la Familia consiste en identificar las cualidades y aspectos positivos familiares, así como las redes de apoyo, tanto formales como informales, de las que disponen las familias, otorgándoles autoridad y capacitando a éstas para aumentar su competencia y autosuficiencia, adquiriendo mayor control sobre sus vidas y propiciando así la autodeterminación, la inclusión, la autonomía y una mejor calidad de vida para sus hijos. Por ello, tendremos en cuenta las características del contexto familiar y el incluir la participación activa de los miembros que lo conforman.

Es requisito en nuestro trabajo, la colaboración entre profesionales y familias. De este modo, ambos formamos un equipo donde las decisiones son consensuadas, donde asumimos el protagonismo de las familias en sus vidas y el conocimiento que tienen de sus hijos y, por tanto, que son ellas quienes deben decidir sobre sus necesidades. A los padres se les ofrece toda la información necesaria para que puedan participar, opinar y tomar sus propias decisiones durante todo el proceso de la intervención.

En definitiva, nos basamos en un modelo donde consideramos a cada familia única y particular. Nos trasladamos a los entornos naturales para elaborar programas ajustados a sus necesidades y fortalezas. De este modo, partimos siempre de las preocupaciones de la familia, y damos los apoyos necesarios para desarrollar el máximo potencial de cada persona.

El objetivo de este modelo es conseguir aprendizajes funcionales que mejoren no sólo la calidad de vida del niño/a, sino la calidad de vida familiar.

«Las rutinas son, para las personas con autismo, puntos de anclaje a la realidad» Sonia Martinez Sanchis

¿Qué es el TEA?

Los TEA (Trastornos del Espectro del Autismo) son un grupo de trastornos generalizados del desarrollo (TGD) caracterizados por alteraciones cualitativas en la comunicación social unidas a un patrón de intereses y comportamientos restringidos y estereotipados. Su origen es neurobiológico y se manifiestan durante los primeros 30 meses.

Definicion y formas de TEA

Las formas clínicas son muy diversas, por lo que el colectivo es muy heterogéneo. Esto hace que el concepto de autismo se identifique actualmente como un “espectro” más que como un trastorno unitario con rasgos clínicos fijos.

Todos los TEA tienen un origen neurobiológico y se manifiestan durante los primeros 30 meses de vida. Actualmente no existe cura para los TEA. Los tratamientos educativos y los nuevos modelos de calidad de vida suponen la mejor intervención, teniendo en cuenta que todas intervenciones psicoeducativas deben combinar algunos elementos fundamentales: especialización técnica, actitud ética y empática, perseguir la individualización terapéutica en cada persona con TEA, incorporar a la familia desde el principio en la planificación y en la práctica y, por último, todas las intervenciones deben dirigirse a lograr que la persona alcance la máxima independencia y bienestar.

Este conjunto de trastornos tienen en común una alteración significativa en distintas áreas del desarrollo:

Habilidades socio-emocionales:

Aunque pueden mostrar afecto de una forma adecuada, las personas con TEA muestran alteraciones en el desarrollo de conductas adecuadas para relacionarse con los demás, poner en prácticas habilidades básicas para la relación con las personas y comprender las conductas y emociones en los demás, por lo que muestran limitaciones de reciprocidad socio-emocional y un limitado interés para compartir con los demás sus intereses.

Pero dentro de esta área nos encontramos personas conun gran aislamiento social, personas que responden a la interacción con los otros pero tiene limitada iniciativa social y personas con gran iniciativa social que fracasan en sus relaciones por hacerlo de una forma poco ajustada socialmente y no comprender las normas sociales.

Comunicación y lenguaje:

Existe una gran variabilidad dentro de esta área, desde personas que no desarrollan ningún lenguaje hablado, personas que muestran un lenguaje repetitivo y poco funcional, hasta personas que con un buen lenguaje formal lo utilizan de forma desajustada.

Todas las personas muestran limitaciones para la utilización y comprensión de los elementos de la comunicación no verbal, como el uso de gestos, la mirada o las expresiones emocionales, dificultades para mantener conversaciones y alteraciones en el uso social de la comunicación.

Repertorio restringido de intereses y comportamientos:

Las personas con TEA muestran una alteración significativa en el desarrollo de la imaginación, lo que implica en su desarrollo un problema para el desarrollo del juego simbólico y la actividad imaginativa.

Estas limitaciones implican la aparición de conductas repetitivas, movimientos estereotipados del cuerpo, resistencia a los cambios en lo que les rodea, así como interés y preocupación intenso por temas específicos.  Además, muchos casos pueden presentar una sensibilidad inusual ante estímulos sensoriales (auditivos, visuales, táctiles,…)

¿Qué causa los TEA?

La investigación actual establece que no existe una sola causa para explicar la gran variedad de TEA, sino que se trata de una etiología multifactorial, aunque existe una evidencia clara de que la causa es biológica y causal, por lo que no existe ninguna relación con las pautas educativas de los padres.  La influencia genética se evidencia con la existencia de 4 varones con TEA por cada mujer, así como que los factores sociales y culturales no influyen de ninguna manera en la aparición del cuadro.  Probablemente puedan existir otros factores ambientales que influyen en el desarrollo, aunque la investigación no ha determinado cuales.

¿Cómo y cuándo detectarlo?

Aunque los TEA aparezcan probablemente desde el nacimiento, no existen pruebas médicas ni biológicas para su detección y no es hasta los 18-24 meses cuando puede detectarse mediante la observación de síntomas tempranos de alerta:

Comunicación: responder al nombre cuando es llamado, comprensión del lenguaje, ausencia de respuesta a la comunicación no verbal, limitación en el uso del contacto ocular y ausencia del uso de gestos como señalar.

Social: limitación en el interés por los otros y respuestas limitadas a otras personas, ausencia de imitación, alteración en la interacción social, falta de interés por compartir sus intereses y alegría, limitación en el desarrollo del juego simbólico, así como en la expresión y comprensión de emociones.

Intereses repetitivos y estereotipados: respuesta inusual ala estimulación sensorial, movimientos motores extraños y repetitivos, juego repetitivo y resistencia al cambio.

Si el niño o niña no mostrase algunos de las siguientes señales de alerta, debería ser derivado a un servicio de evaluación y diagnóstico:

  • A los 12 meses de desarrollo, no balbucear, utilizar gestos como señalar o responder a su nombre.
  • A los 18 meses, no emitir ninguna palabra.
  • A los 24 meses, no emitir frases de dos palabras espontáneamente.
  • Cualquier pérdida de lenguaje o habilidades sociales a cualquier edad.

El diagnóstico de los TEA es dimensional, es decir, que se completa especificando algunas características (severidad, competencias verbales…) y características asociadas (trastornos genéticos asociados, discapacidad intelectual, epilepsia…).

Este diagnóstico tiene que ser realizado por profesionales especializados, con el objetivo de establecer un programa adecuado de apoyos individualizados para la persona, y que implique una evaluación directa de la persona con TEA, así como una entrevista a la familia, con pruebas específicas para la evaluación de TEA.  El proceso de evaluación tiene que estar centrado en determinar las limitaciones así como destacar los puntos fuertes que ayuden a establecer apoyos adecuados para la persona.

¿Qué tratamiento tiene los TEA?

Los TEA no tienen cura actualmente, pero existe evidencia de que una detección precoz y una atención temprana especializada e intensiva mejoran significativamente su desarrollo y la calidad de vida de la persona y su familia, que debiera ser el objetivo último de todo programa de apoyo.

Lo que es común a todos los programas de intervención es que deben ser individualizados, estructurados, deben implicar de forma intensiva a todos los entornos de la persona y deben incluir a la familia de la persona con TEA, tanto en la detección de necesidades como en el desarrollo de habilidades.
Es importante a lo largo de todo el ciclo vital, utilizar los puntos fuertes de la persona con TEA así como sus intereses para crear recursos de apoyo.  Estructurar su entorno de cara a hacerlo más comprensible ayuda a las personas con TEA a ser más independientes y reducir la ansiedad que les puede generar el entorno.  Los programas de apoyo e intervención deben ir orientados al desarrollo de las habilidades comunicativas y sociales, mediante una estructuración de las actividades, la enseñanza y el entorno.
Las necesidades de las personas cambian a lo largo de su vida y los recursos de apoyo deben adaptarse a las diferentes etapas, por lo que es fundamental asegurar apoyos educativos individualizados a lo largo de la vida de la persona, apoyo a las familias y los profesionales y servicios comunitarios que permitan su inclusión.

Protocolo de comunicación – Autismosevilla.org